Plan de JB para la Prevención de la Violencia Doméstica

Un Plan para Romper el Ciclo: Construir un Futuro más Seguro para las Familias de Illinois

La violencia doméstica afecta a niños y familias en todo el estado de Illinois. Trasciende la edad, los ingresos, la raza y el género, y obliga a muchas personas a vivir con miedo. No podemos tener miedo de hablar sobre la violencia, escuchar a las víctimas y sus testimonios. Las familias de Illinois no deberían tener que vivir con miedo. No deberían estar sujetos a ciclos de abuso emocional, físico y económico. Creo que podemos hacer más para romper estos ciclos y ayudar a nuestras familias a construir vidas mejores y como su próximo gobernador estoy listo para hacerlo.

Sabemos que la consejería y terapia, los servicios legales, la vivienda y la capacitación laboral brindan a los sobrevivientes de violencia doméstica, los recursos para salir exitosamente de las  relaciones abusivas. Pero en lugar de preparar niños y familias para el éxito, Bruce Rauner hizo un daño que por mucho tiempo afectará los recursos que los sobrevivientes de violencia doméstica necesitan para construir un camino hacia la autosuficiencia.

Debido a la crisis presupuestaria de Bruce Rauner, los pagos a viviendas de violencia doméstica se retrasaron o fueron recortados, lo que provocó que muchas agencias redujeran las horas del personal, despidiendo a la gente y obligándolas a solicitar líneas de crédito para seguir funcionando. En julio, el gobernador Rauner vetó todos los fondos para servicios contra la violencia doméstica, poniendo en peligro servicios críticos  para más de 53,000 adultos y niños, que reciben apoyo de proveedores comunitarios cada año. Incluso después de que la legislatura anuló el veto peligroso  del gobernador Rauner, el Departamento de Servicios Humanos siguió demorando en hacer los pagos a las viviendas de violencia doméstica.

MI PLAN

Los servicios de intervención de traumas para los sobrevivientes de la violencia doméstica pueden cambiar vidas. Estos servicios ayudan a sobrevivientes y niños a romper ciclos de violencia, para lograr un futuro seguro y saludable. Como gobernador, las agencias, los sobrevivientes y las familias a las que sirven tendrán un defensor en Springfield.

Poniendo a nuestros hijos en el camino del éxito.

Sabemos que los niños que son testigos de violencia doméstica y seguido tienen dificultades para aprender en la escuela y tienen problemas con el desarrollo social y emocional. Los impactos a largo plazo del trauma infantil que resulta de presenciar violencia doméstica, pueden llevar a mayores riesgos para la salud como adulto, incluido el abuso de substancias, la obesidad, las enfermedades del corazón y las enfermedades mentales. Para darle  a nuestros hijos las herramientas para el éxito, yo voy a:

  • Implementar modelos de investigación, detección y prevención basados en evidencias, para identificar y ayudar a los niños que son testigos de la violencia doméstica.
  • Asegurar que las escuelas y los proveedores comunitarios ayuden a los niños que son testigos de violencia doméstica para que puedan reconstruir sus vidas, utilizando modelos de tratamiento probados sobre traumas.

Recursos Para que los Padres Reconstruyan sus Vidas.

Los padres que experiencian violencia doméstica merecen acceso a vivienda y servicios que los ayuden a escapar del miedo, para comenzar a reconstruir sus vidas. La consejería y la terapia, los servicios legales, vivienda y otros servicios de apoyo, como la capacitación laboral, brindan a los sobrevivientes de la violencia doméstica los recursos que necesitan para salir exitosamente de una relación abusiva y construir un camino hacia la autosuficiencia.

Para ayudar a los padres, voy a:

  • Asegurar que las familias tengan acceso a los recursos que necesitan para reconstruir sus vidas, y estabilizar la inversión estatal en viviendas y servicios contra la violencia doméstica que han sido afectados por la crisis presupuestaria del gobernador Rauner.
  • Trabajar con programas basados en la comunidad para ayudarlos a construir y mantener una fuerza de trabajo preparada, capaz de mantener completamente las necesidades de los sobrevivientes de violencia doméstica.
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